Po shfaqen postimet me emërtimin Paquita Cruz. Shfaq të gjitha postimet
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18.10.07

Proclama "Mujeres del NO"


Mujeres contra el TLC” fue el nombre que nos dimos durante la valiente etapa de lucha que la historia recordará como la Campaña del NO al TLC. Somos las gestoras de la Manta de Nuestros Sueños, en la cual miles de personas han plasmado su rechazo al TLC y a la imposición de políticas neoliberales aventureras, que entregan servicios y bienes que nos pertenecen a toda la población, a grupos de negocios privados, para que lucren a su antojo con necesidades básicas de las personas. Políticas que afectan con mayor fuerza a las mujeres, principales encargadas de las tareas de la reproducción y cuido de la vida sobre la tierra. Políticas que ponen en peligro nuestro Estado Social de Derecho que aún sin ser perfecto, nos ha permitido sobrevivir en mejores condiciones que nuestras hermanas centroamericanas.

“Mujeres del NO” fue el nombre de nuestro programa diario en Radio Actual, que nos permitió ser parte de las fuerzas que luchan contra la dictadura mediática desatada en el planeta en las últimas décadas, cuyo fin es silenciar millones de voces diversas que se oponen a la imposición de políticas neoliberales, que convierten en negocio privado lo que antes fue bien común. En este programa le hemos dado voz a decenas de mujeres de diversos ámbitos porque estamos convencidas de que todas las voces tienen verdades y razones que divulgar y porque quisimos visibilizar la resistencia de las mujeres contra el TLC y su modelo de desarrollo.

Conscientes de la histórica marginación que por siglos se ha hecho de nuestra participación en todos los movimientos emancipadores, organizamos la Jornada “La Fuerza del NO” el 29 de setiembre, levantando carpas para, entre otras, facilitarle a las participantes la oportunidad de interponer cualquier denuncia sobre las irregularidades y abusos de poder que se estaban dando en el proceso hacia el referéndum, denuncias que hoy están siendo analizadas y ampliadas mediante un estudio jurídico para su presentación en la vía nacional e internacional.

También se levantaron las carpas de capacitación electoral para fiscales, la de difusión radial; de intercambio con mujeres de Centroamérica y México que ya viven en carne propia los embates del TLC y, por supuesto, la carpa para seguir plasmando nuestro rechazo al TLC en la Manta de Nuestros Sueños. Y al final del día, un gran concierto para celebrar la creatividad política de un NO que va más allá del repudio al TLC porque brota del deseo de cuidar, alimentar y proteger la vida en este Planeta.

Nuestro trabajo comunicacional en la región contribuyó a crear conciencia internacional entre una gran cantidad de organizaciones e instituciones sobre lo que el diario La Jornada de México, llama con preocupación en un editorial reciente, “la vulneración de la democracia en Costa Rica”, en alusión a las irregularidades que se expresaron en el proceso. También con nuestro esfuerzo conectamos esta lucha local con organizaciones y movimientos internacionales que luchan por la paz, la igualdad y la justicia, logrando que cinco Mujeres Premios Nóbel de la Paz hicieran una proclama denunciando entre otras, su decepción ante un proceso electoral que pudo haber sido un ejemplo a seguir por el mundo, pero que al contrario, se convirtió en un ejemplo más del abuso de poder de altos funcionarios públicos.

Nuestras acciones contra las políticas implícitas en el TLC no son de ahora. En el 2000 fuimos parte de “Mujeres contra el Combo” y en el 2002, muchas de nosotras participamos en la organización del IX Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe que, con el tema “Resistencia frente a la Globalización Neoliberal”, reunió en nuestro país a más de 800 feministas de la región, que se pronunciaron contra esas políticas por su impacto no sólo en la vida de las mujeres, sino en el planeta mismo.

Hoy, después de la culminación de ese proceso de abuso y violación de tantos de nuestros derechos humanos, queremos manifestar que nos mantenemos alertas y a la expectativa del resultado del conteo manual de votos exigido por amplios sectores sociales, ante anomalías que vieron en su trabajo fiscales, guías y votantes; y que van desde intentos arbitrarios de anulación de votos, señales de compra de los mismos, hasta la impugnación legal de un ciudadano sobre la inconstitucionalidad de la propia ley de referéndum unas semanas antes de la realización del mismo.

Nos oponemos rotundamente a las Leyes de Implementación que por insistencia del propio gobierno, no formaron parte del Referéndum. Consideramos que aún antes de discutir éstas y otras leyes que nos quieren imponer a golpe de tambor, tenemos que ponernos de acuerdo sobre el modelo de sociedad que queremos para Costa Rica. Como feministas lucharemos porque ese modelo no descanse en el trabajo no reconocido o mal pagado de las mujeres más pobres, sin olvidar que esta forma de explotación está enmarcada en un contexto de discriminación y subordinación de todas las mujeres.

Seguimos preocupadas por las actitudes triunfalistas de un gobierno que habiendo sido electo por un pequeño margen hace dos años y que ahora pareciera que ha ganado un referéndum por un 3% más o menos, asume que tiene un mandato inequívoco para echar adelante un TLC que ha sido rechazado por al menos la mitad de la población que votó. Una mitad que no se dejó amedrentar por las bien documentadas amenazas de la Administración Bush y las políticas del Memorando del Vicepresidente Casas y el Diputado Sánchez. Una mitad que con convicción, pasión y creatividad, se opuso al TLC porque estudió y analizó las consecuencias que su implementación tendrá en los servicios de salud, educación, telefonía, electricidad, agua, etc. además de la explotación desmedida de la riqueza humana, marina y terrestre del país.

Las feministas siempre nos hemos opuesto a que la explotación y discriminación que sufrimos todas las mujeres, se amplíe hacia sectores menos poderosos de hombres o hacia nuestra Madre Tierra. Por eso vamos a insistir en que la negociación de las leyes de implementación no corresponde a la Asamblea Legislativa solamente, sino a todas las fuerzas vivas del país.



No aceptamos un referendo alterado por actuaciones parciales, ilegales y abusivas que están bien documentadas. Así como por milenios hemos resistido el derecho que se arrogaron los hombres a controlar nuestros cuerpos y nuestra voluntad a través de las relaciones desiguales de poder entre los géneros, hoy nos resistimos a aceptar que quienes detentan el poder económico y político tienen, por esa sola razón, el derecho de violar la voluntad de las grandes mayorías que no queremos lo que implica este tratado.

Porque las mujeres reconocemos la desigualdad y la hemos combatido durante milenios, no nos quedaremos calladas ante la evidencia de que las reglas emitidas por el TSE no garantizaron que en el referendo hubiese igualdad. En las transmisiones de radio y televisión no se aseguró la igualdad con la excusa de que la ley no decía nada al respecto. No se adoptaron normas legales para asegurar que todos los participantes tuvieran un acceso mínimo a los medios ni se regularon los gastos de ambas tendencias para garantizar la igualdad de oportunidades.

Como mujeres también sabemos cuando se nos coacciona la libertad porque llevamos milenios tratando de recuperarla. Por eso insistiremos en que no se garantizó la libre formación de la voluntad de cada elector/a ya que el TSE permitió que hasta el presidente hiciera campaña a favor del Sí. No se puede hablar de elecciones libres bajo amenazas: de los empresarios de dejar sin trabajo a miles de costarricenses; del presidente de un suicidio colectivo y del embajador de los Estados Unidos y hasta de la Casa Blanca de que nunca más Costa Rica tendría posibilidades de comerciar con los Estados Unidos.

Como mujeres conocemos la frustración que se siente ante la impunidad de quienes violan nuestros cuerpos y por eso no vamos a quedarnos calladas ante el hecho de que no hubo sanciones efectivas y oportunas del TSE en los casos de violación de la veda de propaganda, como ocurrió en los dos días anteriores a la consulta. En consecuencia, insistiremos en que el proceso mismo de referendo fue un proceso viciado, y estos vicios atacan el propio corazón de la voluntad de cada persona que emitió su voto. Como feministas siempre le hemos dicho NO a la violación y por eso le decimos no a esta violación de nuestra voluntad como pueblo que dice NO al TLC.

De ahora en adelante, “Mujeres contra el TLC” asume el nombre de “Mujeres del NO”. Un NO a las leyes de implementación y al abuso del poder, ya sea en nuestras casas o en el país. NO a la violencia pública y privada, ya sea ejercida por el Presidente de la República o por el padre de la familia. NO a aquello que ciegamente se llama desarrollo; NO a un modelo de sociedad centrado en la producción de cosas a costas de la reproducción de la vida; NO a un sistema basado en la codicia y la competencia como valores supremos; NO a la discriminación contra las mujeres; NO a la invisibilización de nuestra resistencia milenaria.

Anunciamos a la ciudadanía que la Manta de Nuestros Sueños continuará recorriendo Costa Rica y el mundo para que mujeres y hombres denuncien la imposición de este modelo neoliberal, pero también para que plasmen sus demandas como lo han hecho ya miles de costarricenses. La Manta seguirá ofreciendo su espacio para que todas y todos podamos soñar con un mundo en el cual todo el arco iris humano tenga espacio para exigir en condiciones dignas, sin la esclavitud de la producción y el consumo desmedido de bienes inertes e innecesarios, un planeta lleno de poesía, belleza y alegría.


Colaboración de Paquita Cruz

8.10.07

Ganó el miedo, perdió Costa Rica, pero lo bueno queda, por Paquita Cruz

Ganó el miedo, perdió Costa Rica, pero lo bueno queda. De nuestro lado, hicimos lo que teníamos que hacer. No somos quienes vendimos el país y seguiremos con la cabeza en alto, resistiendo frente a su abuso de poder, a su derroche de los recursos que también nos pertenecen a la mitad digna de este país.

Estoy llorando del cansancio; por Costa Rica y por centroámerica también, que tenía su esperanza depositada en la nuestra.

Me siento muy orgullosa de haber llegado tan lejos a puro amor. Lo que ellos compraron con miles de millones,corrompiendo su propia moral hasta donde sólo ellos sabrán, nosotras lo logramos con trabajo. Ese trabajo queda, esas visitas casa por casa dejan redes que viven, porque muchos costarricenses nos hemos hablado, nos hemos mirado a los ojos y hemos compartido sueños - esto empieza de nuevo mañana. Hoy solo quiero irme a dormir para amanecer con energía renovada y con la mente clara para trazar la nueva ruta.

No culpo a las personas humildes que tuvieron miedo. Yo en su lugar lo habría sentido, porque para sembrar cizaña y miedo sí sirven los millones. Nosotras sembramos esperanza y nos queda la responsabilidad de cuidar esos brotes que asoman entre la cizaña. Todo es ganancia, aunque hoy duela tanto.

Me voy a poner mi cuerpo en una cama, aunque hubiera querido estar con mi Movimiento del NO en Fundatec, con mi Comité Patriótico en la casa de Livia, o con las feministas en la de Alda. Abrazos.

26.7.07

LES INFORMO QUE ESTO NO ES UNA PROTESTA....por Paquita Cruz




para Radio Internacional Feminista

Salgo de mi casa. La emoción siempre me acompaña, aunque hayan sido cien o mil veces ya, desde que empezaron a tomarse el país, nuestros recursos, nuestros cuerpos. Nunca dejará de emocionarme ver a este pueblo salir con el corazón abierto a decir basta!

Las busco en el Parque Nacional… veo pasar una camisa roja, de las que ellos usan, bien aplanchada, bien impresa. Ahí están, esos son… No les tememos porque llevamos la razón y la pasión.

Busco el blanco, el que nos mueve a la mayoría, porque llevamos la paz y la luz que solo da el saber que se va por buen camino. Las veo. Sonrientes, en círculo, cerca del Monumento Nacional, unas cuantas Mujeres de Blanco conversan, valientes y dichosas de su plan fraguado en la certidumbre de que todo se puede, cuando se tiene amor por lo que se es. La emoción que me acompaña en cada manifestación llena mi pecho.
°°°°°

Con el plan listo, nos acercamos a la gente que empezaba a decir presente frente al Tribunal Electoral, adónde nos manifestábamos para pedir cosas muy simples y fáciles de cumplir, si la jerarquía de los tribunales tuviera la voluntad y la responsabilidad. Los de rojo ya tenían su fría manta con el corazón usurpado, colocada en el pavimento. Lucían arrogantes, diez o doce jóvenes a las órdenes del conocido hacker de la derecha, que peina canas e interviene correos.

No dejaba de hacer llamadas desde su celular. Todos con la sonrisa congelada, como aparentando fuerza; nos miraban poniendo cara de burla…. Pero qué va, se les notaba el miedo y… hasta quizás, la vergüenza de usurpar nuestro logo de corazón y nuestro lugar de manifestación. No hubo quién no se preguntara cuánto les darían por estar ahí, fingiendo fuerza, tratando de atemorizarnos, sin lograrlo.

La cosa es que aquello se llenó de gente con los corazones palpitantes, mucha vestida de blanco. Aquella pequeña mancha roja se empezó a ver cada vez más pequeña, la sonrisa cada vez más congelada, hasta que terminaron por caer en el olvido.

Hubo discursos, muy bellos y emotivos. Flora me avisó, justo cuando empezaba a hablar Montse, la feminista que con compromiso y dignidad cumple el mandato que le otorga la Constitución Política al Consejo Universitario, apoyada por un numeroso grupo de personas de la academia igualmente dignas.

Recogí mis cosas y entré sin problema. Seguí al pie de la letra la rutina fijada. Cuando bajé del ascensor, ahí me esperaban otras cuatro Mujeres de Blanco. Cada vez que se abría el ascensor, aparecía otra y otra, hasta que fuimos dieciséis. Al llegar la última, subimos rápido la escalera hasta el sexto piso, nos encadenamos y nos sentamos en el piso. Primero sorpresa, intercambio de miradas, luego la reacción: “Por favor, Señoras, que aquí no pueden estar”. “Que obstruyen el paso”. “Están violentando las reglas de seguridad”. Llamadas telefónicas, aparecen más miembros de seguridad.

Una Mujer de Blanco saca un celular para tomar fotos de las encadenadas, con las bocas vendadas. “No se pueden tomar fotos aquí!” Nuestra abogada espontánea dice: “Quiero ver esa regla en blanco y negro”. Hay confusión de guardias de seguridad, que es aprovechada para tomar fotos y más fotos. Aparecen dos personas de seguridad que nos fotografían y filman, intentando amedrentarnos. Nadie ni nada nos mueve hasta que veamos a los magistrados.

“Hoy ellos cumplen labores inquebrantables, sesionan todo el martes”. “No están, salieron.” Confusión de parte de ellos otra vez. Nosotras confiamos en nosotras mismas, sentadas inamovibles. Firmes. “Solo nos moveremos hasta que los magistrados nos escuchen”. “Para hacerse escuchar, hay procedimientos que seguir”. “Se han seguido y no han escuchado”.

Estamos ahí un rato, no sé qué tan largo, pues el tiempo no importa y estamos contentas. Abajo se oyen discursos y sabemos que están con nosotras. Me logro asomar a una ventana y veo a los de rojo caminar lentamente… se alejan de la manifestación. No sé porqué, pero pienso en mi perrilla cuando se deprime. Talvez llevaban la cola entre las piernas…

Sigue la espera, sigue nuestra firmeza, hasta que aparece un miembro de la seguridad que cumple su función de contar, definir cuántas van, pedir cédulas… nada nos molesta, pues quien nada debe nada teme. Exigimos entrar trece, ni una más ni una menos. Y trece entramos, para que no queden dudas de que confiamos en nuestra suerte.

En la puerta una magistrada y dos magistrados. No saben cómo comportarse. Nosotras pasamos y nos sentamos alrededor de la gran mesa. El presidente del tribunal viene a sentarse, pero no sabe cómo; se devuelve, diciendo que va a traer más sillas. Va y viene, jala y corre sillones, oficioso, sin saber qué decir. Hasta que regresa, acompañado de la magistrada y del magistrado nuevo.

Sin que ellos digan palabra, Flora habla, segura y seria. “Les informo que esto no es una protesta. Esto es una toma: este Tribunal ha sido tomado por las Mujeres de Blanco”.

Alcanzo a ver un esbozo de sonrisa que tiembla en las comisuras de un juez que pretende aparentar ser juicioso. Se encienden velas, Flora toma una y se la lleva al juez recién llegado “para que haya luz en usted que apenas se inicia”. Le coloca la vela en la mano y él, tímido y trémulo, la sostiene hasta el final, inmóvil, como temiendo perder esa luz con que el pueblo le pide ejercer.

Anacristina se disculpa por hablar con la boca vendada, pero así se siente con las resoluciones de los más altos tribunales del país. Les recuerda la gesta de aquellas mujeres que protestaron el 2 de agosto de 1947 para lograr transparencia en las elecciones, a quienes ni siquiera los balazos con que fueron recibidas pudieron detener. Nosotras, al igual que ellas, no nos detendremos hasta lograr que esta consulta sea limpia y transparente.

Una a una, cada Mujer de Blanco va expresando su sentir. Las palabras transparencia, democracia, igualdad, acceso a los medios, responsabilidad, respeto, independencia de los poderes, autonomía universitaria, se hacen presentes en esa mesa. Ya para terminar, otra compañera lee nuestras demandas, que no son tan diferentes de las que vienen haciendo la gran diversidad de grupos que participamos en el NO, desde que se anunció el referendo.

Al fondo, el gran ventanal. Las montañas azules, imponentes, bellas y serenas, son testigas de esta toma que no exige nada imposible de cumplir: transparencia y claridad, en momentos en que Costa Rica se ve amenazada, polarizada por una propuesta inaceptable, a la que las personas concientes decimos NO!

Terminada la toma, el grupo de mujeres sale, dejando sobre la
mesa unas cadenas rotas para que sepan que romperemos todas las ataduras que sea necesario. La prensa independiente nos espera para conocer lo sucedido adentro, mientras la prensa comercial se mantiene encadenada y amordazada por los intereses económicos que se mueven sigilosos, no sabemos en busca de qué.

Bajamos por las escaleras, cantando. En el largo trayecto de seis pisos, cada persona que topamos nos sonríe…. Las hijas del pueblo, levanten la frente retumba en el cajón de la escalera y en los salones del edificio, que permaneció cerrado porque unas mujeres comprometidas se hicieron escuchar.