Po shfaqen postimet me emërtimin Epsy Campbell. Shfaq të gjitha postimet
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15.7.08

Asumo mi responsabilidad de rendir cuentas, por Epsy Campbell Barr

Como líder política del PAC, como mujer trabajadora, y como integrante de
una familia que inculcó en mi los mas profundos valores humanos, asumo la
responsabilidad de rendir cuentas de mis actos no sólo políticos, sino
también personales. Aunque el objetivo de algunos sea lanzar cortinas de
humo, estoy convencida de que lo que debo hacer de manera inmediata es
poner al conocimiento de la opinión pública toda la información que
permita a las personas tomar decisiones e incluso juzgar nuestros actos.

Como profesional independiente, ex diputada y bajo mi identidad política
de oposición al gobierno, firmé un contrato para elaborar una propuesta de
Reforma al Reglamento de la Asamblea Legislativa, en el marco del proceso
de Reforma del Estado. Consideré que un producto de esta magnitud no se
trataba de una mirada de corto plazo, sino más bien de mediano y largo
plazo, y que debía incorporar también la perspectiva de quienes desde la
oposición estamos buscando los equilibrios democráticos en Costa Rica.

Actué de buena fe. Firmé un contrato y entregué un informe luego del
primer mes de trabajo. Entendí que el proyecto del Ministerio de
Planificación pretendía levantar los ojos más allá de la coyuntura, para
ir creando las bases de un país más eficiente, justo y con equilibrios
democráticos. No creí jamás que sería una emboscada, ni mucho menos un
pretexto para desacreditarme.

Cuando me di cuenta del espectáculo que iniciaban en mi nombre, me
apresuré a entregar todos los documentos en mi poder sobre este contrato y
el informe elaborado, así como a responder todas las preguntas de los
medios de comunicación. Es mi responsabilidad rendir cuentas y no buscar
pretextos jurídicos para esconder información que le compete a la
ciudadanía.

También entendí que ya no existía el espacio para los aportes técnicos y
políticos que podía hacer al proceso de reforma al reglamento legislativo,
y tomé la decisión de renunciar de manera inmediata, porque se requiere de
un ambiente de diálogo y transparencia para temas tan complejos y
postergados, y comprendí que el partido en el gobierno no lo tiene.

Me sentí orgullosa de ser del PAC, porque los diputados de la Comisión de
Control de Ingreso y Gasto Público, a pesar de que suponían las
intenciones politiqueras de sus compañeros, votaron inmediatamente la
moción para que fuese invitada a explicar los alcances del contrato.
Felicito a Francisco Molina y Alberto Salom, porque una vez demuestran que
el PAC es diferente.

En el PAC somos así. No buscamos pretextos para encubrirnos entre
nosotros. Lo que pedimos de los otros, lo hacemos nosotros mismos.

El único dolor real que puedo sentir se resume en la pregunta que me hizo
Tani, mi hija mayor, anoche: Mami, ¿de qué la están acusando? ¡De
trabajar! ¿Cuál es el pecado de firmar un contrato para entregar un
resultado para el que usted está preparada?. Mi respuesta fue que ese es
el costo que pagamos la gente del PAC por querer transformar la política.

Adjunto encontrarán la carta de renuncia y el primer informe que preparé.
No recibí, ni recibiré un cinco por ese trabajo. No quiero que me usen
como excusa para que el gobierno explique con detalle todos los
cuestionamientos que están en la mesa. Que muestren los contratos, que
entreguen los resultados de los trabajos contratados, que le expliquen a
la ciudadanía sin enojos y sin más cortinas de humo. También en su
responsabilidad rendir cuentas.

20.11.07

Mujeres, metamorfosis, efecto mariposa ( Actividad este 24 en la UNED, San José)



El 24 de noviembre a las 2:30 pm. Carretera a Sabanilla, en la UNED.



Cuento, conversatorio y canto:
Mujeres, metamorfosis, efecto mariposa


El próximo 24 de noviembre 2007 se realizará una actividad que reseñará el libro Mujeres, Metamorfosis del Efecto Mariposa de María Suárez Toro pronto a ser publicado por la Editorial Farben/Norma.

Dicen que las cosas que están por nacer no se explican, sencillamente se cuentan o se cantan. Cuento, conversatorio y canto será lo que prive esa tarde a partir de las 2:30 p.m. en el paraninfo de la Universidad Estatal a Distancia en Sabanilla de Montes de Oca. Vilma Peña de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), Montserrat Sagot de la Universidad de Costa Rica (UCR), Epsi Cambell Bar de la Red de Mujeres Afro descendientes y Constanza Rangel del Grupo Asesor de Alas de Mariposa, hablaran acerca de lo que trata el libro y como su texto ha inspirado la creación de obra musical de teatro Alas de Mariposa. Al final de la primera parte de la actividad y al calor de un refrigerio, se realizará un conversatorio con la autora del libro.

El anuncio de obra Alas de Mariposa será realizado en canto cuando al finalizar el conversatorio esa tarde, el Trío Metamorfas, compuesto por Guadalupe Urbina, Gladys Chiny y Larissa Coto presentaran 6 canciones de la obra musical de teatro, todas composiciones de Guadalupe Urbina.

A ser estrenada en Costa Rica el 29 de febrero del 2008 en el Teatro El Auditorio, una muestra de la obra será llevada este 1ro de diciembre al Festival de Teatro de Mujeres, Women Inc. en Holanda, un evento anual organizado por mujeres, que reúne lo mejor de Holanda y su selección de importantes obras de teatro de otros países del mundo, en este caso una muestra de lo que se produce por mujeres en Costa Rica.

El libro a ser presentado documenta aportes de mujeres en la historia a la construccion de paradigmas alternativos al paradigma patriarcal, rompendo con la hegemonía de los viejos esquemas del saber-poder que invisivilizan y desvalorizan las experiencias y aportes que lo cuestionan.

Presenta casos como el de la desconocida primera esposa de Einstein, Mileva Maric, una eminente matemática y física que le aportó a su marido muchos de los fundamentos teóricos de los descubrimientosporlos cuales él ganó el Premio Nóbel, aunque nunca le reconoció su aporte. Aparece además "Lucy", una de las osamentas homínidas más antiguas que se han encontrado, quien desde su urna en el Museo de Addis Adebba en Etiopia escribe una carta imaginaria donde nos cuenta lo que poco se sabe sobre el aporte de los cuerpos de las mujeres a la evoluciíon de la especie. Otras 28 mujeres de todos los rincones del planeta y todos los tiempos son reseñadas en el libro, entre ellas las costarricenses Alda Facio, Paca Cruz, Guadalupe Urbina y Libia Herrero .

Las siguientes organizaciones de mujeres a nivel regional y nacional patrocinan la actividad ese día:

Agenda Política de Mujeres, Costa Rica.
Asociación Conservacionista YISKI.
Servicios Integrales para la Mujer - SI Mujer, Nicaragua.
Centro de Derechos de Mujeres, CDM, Honduras
Centro de la Mujer Peruana "Flora Tristan" Lima – Perú
Centro de Estudios y Acción Social Panameño –CEASPA Panama.
Colectivo Cons/pirando, Chile
Comité de Mujeres Rurales de Leon, Nicaragua
Comisión Latinoamericana de Derechos de las Mujeres (CLADEM), Puerto Rico
Colectivo de Investigación, Desarrollo y Educación entre Mujeres A.C. México
Fondo de Desarrollo Para La Mujer, Nicaragua
Isis Chile
LIMPAL, Costa Rica
Just Associates mundial, Washington D.C.
Movimiento autónomo de Mujeres (MAM) Nicaragua
Mujeres por una Economía del Regalo, Italia
Mujeres al Oeste, de Morón, República Argentina.
Programa de Mujeres en Tecnologías APC, Argentina.
Radio Internacional Feminista (FIRE)
Rede de Salud de Mujeres de América Latina y El Caribe (RSMLAC) Chile
Red Nacional de Mujeres Radialistas de México
Red Pro Derechos de Educación y Salud A.C. México.
Red Dominicana de Periodistas con Perspectiva de Género, República Dominicana
Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC)
Sinergia No j, Guatemala
Patrocinan la actividad los siguientes programas de instituciones autónomas del Estado costarricense: la Dirección de Extensión Universitaria y la Comisión Institucional de Equidad de Género de la Universidad Estatal a Distancia, el Centro de Investigaciones de Género de la Universidad de Costa Rica, la Oficina de Equidad de Género del Instituto Tecnológico de Costa Rica, la Universidad de Heredia. Además la actividad cuenta con el patrocinio del Instituto Nacional de la Mujer (INAMU).


La actividad forma parte de las conmemoraciones del Día Internacional por la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres y de la Campaña 16 Días de Activismo contra la Violencia que ocurren desde hace más de tres décadas cada 25 de noviembre en el mundo.

La fecha destaca el 25 de noviembre como Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres desde 1981 cuando las feministas de América Latina y El Caribe escogieron esa fecha como conmemoración regional del brutal asesinato en 1960 de las tres hermanas Mirabal, activistas de la República Dominicana que se resistieron a la violencia contra las mujeres en manos del gobernante dominicano, Rafael Trujillo (1930-1961).

La Campaña 16 Días de Activismo Contra la Violencia entre el 25 de noviembre y el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, se celebra desde 1991 en el mundo para activar acciones contra la violencia de género en todos los rincones del planeta. La Campaña ha logrado visibilizar la violencia de género y sus efecto sen las vidas del as mujeres a nivel mundial y ha celebrado los logros de los movimientos del os derechos del as mujeres, además de impugnar delitos de violencia que permanecen impunes y ha realizado llamados a todos los sectores de las sociedades a nivel global a asumir la problemática como suya.

La actividad será posible gracias a las luchas históricas de las mujeres del mundo contra la violencia de género y el aporte financiero de HIVOS, el Fondo Global de las Mujeres y el Instituto Nacional de la Mujer.


Para más información acerca de la actividad escribir a: constanza.rangel@gmail.com


Ir a www.guadalupeurbina.com/alasdemariposa.htm

Ilustración: Susana Weingast

17.10.07

NOS LLENAMOS DE AGALLAS TODOS Y TODAS...NOS LLENAMOS DE PATRIA GRANDE ( por Epsy Campbell Barr)






Desde hace algunos meses, cuando en este pequeño país, Costa Rica, celebrábamos todos la noticia de que el TLC iría a consulta popular a través de un referéndum, fui de las que estaba totalmente convencida de que era un paso maravilloso que debíamos de dar. Sentí desde el primer momento que ganaríamos pero, hoy me doy cuenta que no somos tradicionales ganadores de una contienda electoral. No lo entendía en ese momento, pero hoy entiendo la magnitud del nuestro gane. Ya nuestro país no será más el mismo, creo que finalmente empezamos a construir la Costa Rica del siglo XXI. Pero para que nuestra patria sea justa y solidaria como aspiramos, será necesario que veamos la magnitud de lo que tenemos al frente, que reconozcamos nuestra fuerza y fundamentalmente que asumamos la realidad del país en el que vivimos. Es necesario detenernos, mirar atrás, analizar, escuchar nuestra intuición y construir la próxima etapa. Reconozcamos entonces, que vivimos en un país sin reglas institucionales, con gobernantes corruptos, sin división de poderes y sin equilibrios democráticos. Esa es la cancha de la Costa Rica de hoy, en la que nos toca jugar para cambiarla y construir una democracia nueva. Con esta realidad, las respuestas simples o apresuradas serán inevitablemente equivocadas…

En aquellos días, cuatro meses atrás, hice un esfuerzo grande pero nunca logré ver al Presidente de la República reconociendo nuestro triunfo. Se lo dije a mis amigos y amigas, se lo dije a otros líderes políticos, no era posible que ganáramos desde esa tradicionalidad de sumar votos, porque el proceso era una vergüenza. La cúpula gobernante y sus aliados, no solo lo tienen y tenían todo de su parte, incluida una flaca institucionalidad que les sirve a sus intereses, el miedo, el chantaje, la mentira, los medios de comunicación, sino que también, ya había sido testigo un año y medio atrás, de su "capacidad" de "contar votos" para siempre ganar.

No obstante, como muchos y muchas, cuando vi como nuestra fuerza crecía, cómo se sumaba gente, como trabajaba con las uñas, como se utilizaba el Internet, como se iba ganando terreno en las visitas casa por casa, como las organizaciones ponían todos sus recursos y todo su empeño, cómo los políticos se hacían un lado y daban paso a los verdaderos actores del proceso, cómo sacerdotes y pastores se comprometían, cómo se olvidaban las banderas partidarias para tomar la bandera patria, como el corazón sumaba, sumaba y sumaba, como se concentraron miles de miles de personas el domingo 30 de setiembre; también fui parte del espejismo de quienes creíamos que a pesar de su juego sucio seríamos capaces de derrotarles en las urnas.

Una elección con reglas no democráticas solo puede dar un resultado como el que tenemos al frente: No es democrático comprar votos. No es democrático chantajear alcaldes. No es democrático que una sola de las partes tenga dinero. No es democrático utilizar el miedo para obligar a la gente a votar. No es democrático violar la tregua electoral. No es democrático que los recursos públicos que son de todos se usen solo para una de las partes. No es democrática la parcialización del árbitro electoral. No es democrático cambiar votos por ayudas sociales. No es democrático mentir, sabiendo que se miente. No es democrático que no exista verdadera libertad para emitir el voto, cuando empleados de una empresa son obligados a votar como su jefe so pena de ser despedidos. El producto de la no democracia no podía ser otro que ese resultado electoral.

Hice todo lo que debía de hacer desde mi responsabilidad política. Exigí al tribunal reglas claras. Pedí explicaciones sobre el financiamiento público y la beligerancia del presidente y el poder ejecutivo. Reaccioné ante sus desacertadas decisiones en tiempo. Denuncié públicamente de los atropellos y parcialidades del tribunal. Fui parte de quienes denunciamos ante la Misión de Observadores de la OEA y ante el mismo Secretario General la inequidad de la contienda. Incluso, con mis propios fondos me fui a Washington para dejar constancia de los atropellos del proceso y del cerco mediático del que fuimos víctimas. Obviamente la mejor respuesta que tuve de todas estas acciones fue el silencio.

Pero, hoy, a pesar de este resultado, estoy convencida que debimos jugar el juego hasta el final como lo hicimos… Sino, ¿como podríamos aprender para transformar esta odiosa realidad?

Dormí el domingo 7 por la noche para amanecer lunes con tranquilidad, pues pensé que lo importante era el día después, ese día después que es hoy y será mañana. Pero es verdad que no pude dormir los días previos al referéndum. Sentía algo horrible en el cuerpo, sentía algo espantoso en el ambiente, aunque estuve unos días fuera del país. El estómago se me revolvía el sábado cuando con el mayor de los descaros violaban la tregua electoral en complicidad con todos los medios y los jueces electorales. Ese domingo 7 con el corazón hecho un puño antes del resultado de la simple suma de votos reconocí para mi misma, no solo que las cartas se habían tirado sino que empezábamos otra etapa del juego: La decisiva!

Realmente debo de reconocer que tuve rabia, rabia con la gente que quiero y conozco, pero también con la que no conozco que fueron capaces de decir que un medicamento que ha envenado a muchos, como este TLC, a nosotros no solo nos quitará la enfermedad sino también nos dará salud. Cómo alguien que tiene información puede tomar un medicamento que solo los fabricantes dicen que es bueno pero que según los expertos en salud está matando gente en diferentes lugares del mundo?

Cómo era posible que profesionales de clase media, que tienen acceso a la información, que pueden leer informes hasta del Banco Mundial, de las Naciones Unidas, de la CEPAL, etc., no de Cháves o de Fidel, pudieran asegurar que este TLC es bueno para un país en desarrollo como Costa Rica? Cómo era posible que esta gente que es lo que es, producto de un Estado Solidario costarricense, por puro egoísmo, ni siquiera fuese capaz de analizar los impactos en la CCSS o en nuestros productores, de acuerdo a lo que ya ha pasado en otros países como México. Nunca entenderé como profesionales, que probablemente aspiran a ser ricos, les valga un comino lo que le pasará a la mayoría solo para que un pequeño grupo tenga un servicio sofisticado de celular. Me rehúso a entender como estas personas de esta clase media, prefieren un monopolio transnacional como el de Carlos Slim y les parezca inmoral el monopolio del ICE del que la mayoría se beneficia.

Tuve hasta asco en estos días, cuando algunos se burlaron de mi y de todos aquellos que hicimos lo posible por defender a quienes menos tienen… Tuve lástima de quienes entran a la iglesia, dan limosna y también dan el diezmo que las autoridades de la iglesia gastan a su antojo, pero son incapaces de mirar a las víctimas de un sistema que ve a la gente como consumidores, y no como personas. Un sistema en el cual quien más puede consumir y comprar más persona es y los pobres que apenas sobreviven son simplemente menos humanos de los cuales talvés "será el reino de los cielos".

Tuve mucha tristeza del odio que fueron capaces de difundir los promotores del CAFTA. Odio del que fuimos y seremos víctimas muchos, con gritos y hasta insultos en la calle o cuando tocamos puertas para entregar información toda cierta de los impactos del TLC.

Pero hoy después del camino recorrido, tengo esperanza. La esperanza que me dio la gente que trabajó de verdad. La esperanza de quienes no se dejaron amedrentar por el dinero y el miedo. La esperanza de la gente humilde que no se dejó engañar, ni permitió que se le comparara por una regalía o por una ayuda social. La esperanza que se construye en las batallas que se ganan con las uñas del amor y del compromiso.

Porque en este largo camino, encontré por todo lado gente dispuesta a trabajar y trabajar no solo para si sino para los otros y las otras. Gentes que con un corazón grande entienden que la sociedad es más que el carro que tienen, la finca, la casa, el trabajo, gente que construye patria con amor. Toda esa gente que creativamente inventó el broche, recorrió casa por casa, estudió, militó, se sentó con otros y otras diferentes, se despojó de las banderas políticas, no esperó nada a cambio y fue capaz luchar contra Goliat sintiéndose un David sin miedo.

Nos llenamos de agallas todos y todas… Nos llenamos de patria grande. De una patria que no discrimina, de una patria que quiere que todos sus hijos e hijas vivan con dignidad. De una patria que quiere que de su tierra no solo brote la esperanza sino los alimentos que nos comemos todos los días. De una patria que sabe que cuando alguien vive el dolor de la enfermedad, debe de tener la medicina la cama pero también el amor y la solidaridad. Nos pusimos encima una coraza para recibir tantos golpes injustos, tantas mentiras, tantas dosis de miedo, para callar ante el insulto y ser capaces de poner al frente el argumento, la razón pero principalmente nuestro corazón.

Nos dimos cuenta que la valentía no solo la tiene el líder tradicional que da discursos y recibe aplausos, que la verdadera valentía, la tiene el pueblo guanacasteco que descalzo mira hoy como otros disfrutan de sus riquezas, pero que es capaz de sacar la cara para seguir luchando con dignidad para no seguir siendo los víctimas de este horrible sistema de concentración y exclusión.

Nos dieron una lección las mujeres que caminaron, trabajaron desde todos los lugares, en el campo y en la ciudad, en las calles, en el tribunal y en la corte, las que vistieron a sus hijos e hijas pequeñas con una camiseta que tenía un gran NO, que quería decir hasta aquí, ya no queremos más sus mentiras y sus falsas promesas.

Y me llené de alegría con tanta gente joven que fue parte de esta gesta inmensa, que crearon, lucharon, inventaron, estudiaron, trabajaron, cantaron y soñaron con un país más justo. Jóvenes que no se cansaron y que también fueron capaces de llorar al final el 7 para tener fuerzas el lunes 8 para seguir hacia delante sin desfallecer. Jennifer, con 24 años, dijo que no podíamos aceptar este robo descarado y quedarnos tranquilos, nos exigió que lucháramos ya no solo por el ICE o por el INS o por la CCSS sino también por la dignidad nacional lastimada, cuando se compran los votos, cuando se actúa con el terror mediático, cuando se le obliga a la gente a votar como su jefe y entonces no existe más dignidad.

Estamos en la mitad del camino y ellos solo nos ganaron con votos que están llenos de miedo y de mentira. Votos de gente lastimada en su dignidad y en su libertad. Votos con precio. Votos de mucha gente que es víctima o fue victimizada.

No es el momento, ni tenemos tiempo para buscar culpables entre nosotros, de mirarnos y acusarnos de traidores, la historia colocará a cada quien en su justa dimensión. Trabajemos con quienes estén dispuestos a trabajar. No es el momento de pensar que es el gran líder que mesianicamente nos sacará del lugar de donde estamos. Es el momento de re-agrupar. Es el momento de fortalecer el colectivo, construir y trasladar en lenguaje sencillo nuestra propuesta de país. Los y las líderes se decantarán en el camino. Cada quien debe de hacer lo que le toca y cuando le toca. Es momento de escuchar. Es momento de cuidar cada paso, como jugando ajedrez, tratando de prever los movimientos del otro. Es momento de trabajar con la intuición que no se equivoca porque es la síntesis de la sabiduría. Es momento de mirarnos a los ojos y generar las confianzas necesarias para el desafío que tenemos al frente. La Costa Rica que queremos es posible si realmente estamos convencidos y convencidas hasta las entrañas que nosotros la podemos construir.

Por eso, estoy convencida, porque me lo dice el corazón, que es posible la justicia, es posible la dignidad y es posible que en este pequeño país en el que vivimos decidamos por nosotros mismos que queremos y cómo lo queremos para que sin discriminación alguna cada persona tenga el derecho de tener una vida de calidad.


Epsy Campbell
epsycampbell@ice.co.cr


"hay hombres" (y mujeres) "que luchan un dia y son buenos, hay quienes luchan un año y son mejores, hay esos que luchan muchos años y son muy buenos, paro hay quienes luchan toda la vida... esos son los impresindibles"
Bertolt Brecht

26.6.07

La incidencia política de las mujeres afrodescendientes en las Américas, por Epsy Campbell


Fragmentos de una tertulia sostenida en Bogotá, Colombia hace pocos días.


(...) Me considero ciudadana del mundo por derecho propio. Creo que esa es la lógica que me permite estar en espacios como este.

Ahora soy presidenta de un partido político, pero mi historia es la de una activista con muchos altibajos. Desde que tengo memoria no me siento cómoda con el mundo que me tocó vivir, y por eso siempre pensé que era necesario hacer algo.

Con esa lógica de vida, que me manda a resolver no sólo los problemas propios, sino también a contribuir a solucionar los problemas de mi comunidad, me siento afortunada. Y me siento así porque hago parte de un grupo al que pertenecemos muchos de los que estamos aquí, o sea el de 150 millones de afrodescendientes.

Sin embargo no me siento parte de los 140 millones que están en total exclusión y eso me lleva a asumir una responsabilidad muchísimo mayor que la que tiene el promedio. Porque siendo parte de un colectivo excluido, he tenido la oportunidad de participar en diferentes espacios de poder formal y de poder social, construyendo justamente desde el colectivo, una forma diferente de hacer las cosas.

No soy de las que llega a pedir derechos, porque creo que ya hubo alguien que lo hizo desde mucho tiempo atrás para darme el lugar que tengo. Así que, en general, cuando llego a un espacio estoy convencida de ser una ciudadana de primera clase y con el derecho a sentarme en una silla con todos los demás, ni más pequeña, ni más grande. Pero eso me ubica también en un sitio diferente.

Soy madre de dos hijas, más grandes que yo, que me han hecho permanentemente preguntarme qué significa, en una sociedad como en la que vivo, llevar una lucha contra el racismo, la discriminación y sobre todo la exclusión de inmensas mayorías.

Dije antes que somos 140 millones de excluidos en América Latina y el Caribe; pero quiero decir que ese número asciende a 319 millones cuando hablamos de las personas que viven en la pobreza o en la miseria, cifra absolutamente inaceptable para pensar que las cosas están bien.

El 60% de la gente de esta región no tiene sus problemas básicos resueltos y no tiene posibilidades de disfrutar de lo que, se supone, son los derechos humanos para cada quien, con sólo el hecho de haber nacido persona. Hablamos, entonces, de colectivos mayoritarios, no de grupos pequeños.

(...)

En América Latina hay 4200 legisladores, hombres y mujeres. De esa cifra, aproximadamente 650 son mujeres, ese es el 20 %.

En un país como el mío son el 40% en esta oportunidad. De esos 4200, 70 son afrodescendientes, el 0.1%; y de ellos solo 11 son mujeres. Tal vez esa es una de las mayores evidencias de la situación de exclusión que viven las mujeres y los pueblos afrodescendientes.

Esas 11 mujeres representan a 75 millones de mujeres en la región, esto es para ver que el tema de la representación no es un tema menor. Esto pone sobre la mesa el tema de la democracia misma, y de cómo ese poder político formal va a resolver los problemas de las mayorías, cuando la fotografía todavía no muestra todo lo que está sucediendo.

Veamos las cifras: 75 millones de personas es dos veces la población de Centroamérica, dos veces la de Colombia. Veamos el nivel de profundidad que tiene el tema de la exclusión. Incluso 70 representantes afroamericanos son una vergüenza para la democracia de América Latina. Si consideramos datos oficiales de un país como Brasil, por ejemplo, donde el 50% de la población es afrodescendiente, tenemos que en el congreso de ese país solo hay 25 legisladores afro, entre una población de 80 millones de personas afrodescendientes.

El desafío que tenemos al incidir en las políticas públicas, es el de transformar también la fotografía. Y digo también, porque son tan poquitos los espacios que se abren, que quienes asumimos la responsabilidad de representar a nuestros países en los congresos y parlamentos no nos podemos limitar solamente a representar a la población de nuestro país sino de todos los países con población afrodescendiente.

En las elecciones pasadas de Costa Rica, el partido que yo presido “Acción Ciudadana”, estuvo a punto de ganar las elecciones, y yo era candidata a la primera vicepresidencia de la República. Los días anteriores estuve muy indecisa de aceptar la candidatura por muchas razones, entre ellas que siempre enarbolé el argumento sobre el cual yo nunca quería ser “Vice” nada, es decir, si me ganaba un espacio tenía que ser el primero. Pero de repente me ofrecen la “Vice presidencia” y acepté… Y la primera decisión que tomé ni siquiera lo hice pensando en mi propio país.

El partido que represento ha tenido una valoración muy positiva entre la gente de Costa Rica y durante algunos años, mientras estuve de diputada, siempre fui reconocida como la política de mayor reconocimiento entre toda la población de mi país; fui declarada en varias oportunidades como la mejor diputada entre otros reconocimientos. Tenía un respaldo político importante, y hubo una gran demanda de la gente de Costa Rica, por saber si iba o no a asumir la candidatura a la vicepresidencia. Yo duré cuatro meses entre el día que me propusieron la candidatura y el día que me decidí, pensando en si lo hacía o no, cuatro meses con una gran presión de la prensa, de la gente del partido, de mi familia. Entenderán que el debate interno era muy fuerte.

Las razones que me llevaron a aceptar la candidatura tenían que ver precisamente con la bajísima representación de los y las afrodescendientes. Por la misma época estuve en un encuentro feminista en Brasil, y me reuní con un grupo de mujeres negras con las que había trabajado durante mucho tiempo. Yo coordiné la red de mujeres caribeñas y afroamericanas durante cinco años, mucho antes de entrar a la política costarricense, así que conocía a muchas amigas negras en América Latina. Tenía pocas horas para decidir si aceptaba o no. Si me negaba a aceptar debía tener razones absolutamente sustantivas para argumentar por qué no. Pero si decía que sí, tenía que tener una propuesta que denotara un aporte cualitativo.

Lo que me impulsó a decidirme fue lo que me dijeron las mujeres con las que compartía ese espacio. Ellas me dijeron: Epsy, no tenemos referentes a nivel internacional, ni nacional, de los sitios a los que podemos llegar las mujeres negras. No solo se trata de una decisión individual, se trata de que para nosotras, en Brasil, en el lugar más lejano, en la comunidad más lejana, decir que hay una candidata a la presidencia, incluso de un país tan pequeño como Costa Rica, es un tema de empoderamiento del resto de mujeres afrodescendientes, es un tema que tiene que ver con romper los estereotipos. Porque significa, decían ellas, que si podemos ser vicepresidentas, podemos ser seguramente presidentas de la república.

(...)

Finalmente acepté, y lo hice pensando en los 80 millones de mujeres afrodescendientes más que en los cuatro millones de habitantes de mi país. Lo hice pensando en que, efectivamente nos han colocado en los lugares más tremendos como mujeres afrodescendientes, y que los estereotipos que recaen sobre nosotras son muchos y de todo tipo. No nos miran como lo que somos, y podemos ser lo que queramos pero hay lugares que están vetados para nosotras. Romper ese imaginario colectivo implica dar los pasos que hay que dar en el momento preciso.

En el proceso de conteo de votos, que era la situación más angustiante porque se tuvieron que contar muchas veces los votos para que ganara el que hoy es presidente del país, el respaldo y la cantidad de cartas de amigas negras de toda América Latina fueron muchas más que las de todos los costarricenses juntos.

Ver cómo esto no se trataba de un espacio personal, fue una de las más grandes gratificaciones que me llenaron el alma y el espíritu, y ahí me di cuenta de la enorme responsabilidad que tenemos quienes hemos tenido la oportunidad de estar en esos espacios de representación. En mi situación de parlamentaria de Costa Rica, afortunadamente no hay reelección, porque me ha permitido reflexionar mucho sobre los desafíos de lo que implica la incidencia política dentro y fuera del país.

En esa gestión de cuatro años, logramos crear el espacio llamado Parlamento Negro de las Américas, justamente como un espacio de incidencia en la política pública regional. Por supuesto era un espacio en el que el 90% eran compañeros hombres y el 10% éramos nosotras, la aritmética solo permitía que fuera esa la composición, pero justamente entendido como la posibilidad de colocar la agenda de los y las afrodescendientes en el plano regional y mirar que los temas de inclusión social y económica en América Latina, no se pueden mirar desde esa pseudoperspectiva neutral.

Si no vemos que los más pobres son 60% mujeres, que casi el 50% son negros y negras, que más de una tercera parte son indígenas, por supuesto que las políticas públicas que de allí emanen no van a considerar esa situación, y de nuevo va a haber una exclusión sobre la exclusión.

Por eso llevar la agenda de los y las afrodescendientes al plano global se convierte en una necesidad imperativa. Y aunque pareciera que lo global no impacta en lo local, hay que reconocer que lo hace y mucho.

Yo pregunto ¿Tenemos los afrodescendientes que formular políticas solamente pensando en nosotros? Y respondo categóricamente “no”. Tenemos, por supuesto, que saber dónde están las comunidades afrodescendientes, pero la transformación de la política parte de mirar la exclusión con los ojos mucho más abiertos que lo que lo ha hecho la historia con nosotros.

Mi agenda en Costa Rica no es solo la agenda de los afrodescendientes, es la agenda del país que tiene el 20% de la gente viviendo en pobreza, eso es inaceptable incluso comparado con los países que tienen el 50% 0 60% de pobres. No podemos trabajar solos, porque la estructura de exclusión es tan fuerte que no podríamos luchar contra ella por pedazos, tenemos que ser capaces de construir un nuevo modelo a partir de la propia práctica, a partir de las ideas que ya existen, con un compromiso absolutamente diferente con la gente. Es inaceptable que en este momento lleguen personas al poder político siguiendo las lógicas del poder individual, del mesianismo, de coger los recursos públicos como si fueran propios, y que nosotros, en el pueblo solo nos quejemos sin hacer nada. Peor aún, cuando llegan épocas electorales volvemos a votar por los mismos bandidos.

Es inaceptable que no continuemos creando colectivos políticos capaces de enfrentarse a eso, a la corrupción, al clientelismo, al populismo, al corporativismo, a la mentira. Es inaceptable que con las herramientas que tenemos no seamos capaces de construir algo nuevo. De algún modo encontramos un nivel de resignación que obliga a la gente a decir: “es que no podemos hacer nada”. Nada se puede hacer el día en que nos muramos.

(...) La transformación solo se puede dar en colectivo, no existe otra forma. En eso quiero hacer un llamado especial a las mujeres. Creo que se han impulsado muchos modelos de liderazgo concentrados en la lógica del poder como arma, en lugar de cómo construcción, como si el poder fuera una ametralladora, en lugar de ser una herramienta de construcción colectiva. Creo que los datos de exclusión que les di, nos hacen tener una oportunidad mayor, solo tenemos que ganar, ya no podemos perder más, del lugar en donde estamos ya no podemos descender más.

Se trata de hacer alianzas que nos permitan generar puentes para reconstruir lo que la fragmentación ha destruido. Reconstruir esas cientos de agendas que parecen estar tan dispersas y que evitan que nuestras comunidades avancen hacia donde tienen que avanzar.

Es un nuevo liderazgo que tiene conocimiento, pero que también tiene corazón y compromiso, que tiene una historia recorrida de nuestras ancestras y ancestros, quienes la tuvieron que pasar mucho peor y pudieron abolir la esclavitud dando la lucha. Sus condiciones eran muchísimo más adversas que las que tenemos hoy, ellos no tenían su libertad. Entonces ¿ cómo nosotros no vamos a tener la capacidad de generar los puentes necesarios para construir una agenda de inclusión? (...)

Incidencia significa hacer la diferencia caminando. Pensar y hacer, y de nuevo volver a pensar, pero haciendo. Significa dar pasos decididos hacia la sociedad que queremos que sea diferente a esta. Que ya no podamos seguir lamentándonos sino que tengamos la certeza de entregar a la generación que sigue, una sociedad mejor de la que vivimos. Yo
espero que haya motivación y ganas suficientes para asumir esta tarea dificilísima, pero que lo imposible se logra cuando creemos que es posible hacer el cambio.


Sesión de preguntas

¿ Cómo acceder a la política sin caer en el juego de la corrupción y las componendas que caracterizan el manejo de estos asuntos en un país como Colombia. Como ser políticos sin untarnos del lodo de las maquinarias.?


No voy a decir mentiras, pero la única manera de enfrentar ese terror es actuando en colectivo. Quienes de nosotros estamos dispuestos a asumir el riesgo, si partimos del hecho de que la vida misma es un riesgo, si no se asume el riesgo no se vive. Y quien no asume el riesgo de transformar, no hace nada y cuando llega a viejo se lamenta por no haber actuado. La recomendación que les hago a las generaciones de gente joven, es entrar a hacer política como colectivo, no importa el tamaño de este, lo que importa es el apoyo y respaldo que se den unos a otros. Hay que construir unos códigos de ética, hay que llegar a unas posiciones que no son negociables, como los principios. Cuando estás en alianzas haciendo cosas que antes criticabas a los otros, ya estás perdiendo, y lo peor es que no solo tú pierdes, sino que pierden quienes han confiado en ti, pierden la esperanza.

Hay que entrar en la política, desde afuera no se transforma todo lo que se puede transformar desde adentro. Grupos de mujeres que se respalden en colectivo, que tengan con quien reflexionar y con quien avanzar, es una herramienta fundamental para sobrevivir en este campo.

La política es como la selva, tu llegas ahí, no sabes qué tipo de animales hay, cuáles son venenosos y cuáles no, no te dicen qué se puede o no comer y de repente tienes que sobrevivir, pero hacerlo sin matar todo lo que está contigo.


¿En Costa Rica existe la misma realidad política que en Colombia, con respecto a los afrodescendientes?

Yo pienso que el racismo es estructural, es una base fundamental para mirar la exclusión, por eso puse la evidencia de que somos 150 millones de excluidos en América Latina. Creo que el acercamiento de clases no supera el racismo y la exclusión histórica. Como afrodescendientes no vamos a poder vencer la exclusión y el racismo por encima de las otras exclusiones. Es decir, nuestra agenda, que debe estar centrada en el racismo, no podrá hacer parte nunca de una sociedad que es esencialmente excluyente. Y no es posible hacerlo porque de lo contrario los países blancos no tendrían pobres.
Las mujeres podemos, desde nuestra historia del racismo y exclusión, mirar nuevas formas de ordenamiento de las sociedades en las que vivimos.

Por otro lado y con respecto a la pregunta sobre la exclusión en mi país, desde los años 90 fui una de las luchadoras más ácidas en contra del racismo en Costa Rica, un país que se decía blanco, europeo, sin discriminación de nada, con una democracia perfecta y milenaria y ahí estamos, por cierto, de mujeres pobres, afrocostarricenses, poniendo en evidencia el racismo del que éramos víctimas. Lo primero que siempre nos decían era que nosotras éramos las racistas, las autoexcluidas éramos nosotras, pese a las oportunidades que nos daba la sociedad.
El racismo tiene sus bases en la historia y en la ignorancia, porque quienes no pueden obtener beneficios ni culturales ni sociales al discriminar por motivos raciales, lo hacen por repetir estereotipos. Eso refuerza la cultura del racismo. Países como los nuestros, cuando excluyen a profesionales afro que concursan en diferentes espacios y en igualdad de condiciones, lo que hacen es perder un capital humano valiosísimo.
En Costa Rica han llegado 17 legisladores afrodescendientes de 900 que ha habido a partir del año 1953 en el parlamento, de los cuales 5 hemos sido mujeres.
En 1994 se hizo una encuesta en Costa Rica, en la que se preguntaba si las mujeres podían acceder a cargos políticos, el 70% de los encuestados respondió que las mujeres éramos buenas para todo menos para ser presidentas de la República. 11 años después, en 2005, se hizo la misma encuesta, y resulta que la opinión de la gente había cambiado en la misma proporción. El 70% de los encuestados dijeron que el país estaría mejor si fuese presidio por una mujer. Y cuando les preguntaron cuáles eran las características de una posible presidente de Costa Rica, el 73% de los encuestados identificaron a esta negra, que no es el prototipo del costarricense común, como la presidente de Costa Rica. Mi presencia en la actividad política a lo largo de estos años ha ido cambiando el inconciente colectivo de la gente, y yo me autodefino como afrocostarricense a pesar de la molestia que causa eso en algunas personas. En Colombia, el hecho de que una mujer negra haya sido nombrada como Ministra es un mensaje al inconciente colectivo que visibiliza a los afrodescendientes en la vida política nacional. Y cuando en la foto empiezan a aparecer los negros, la gente los empieza a ver con naturalidad y empieza a abrir los espacios y a entender que podemos llegar a cualquier lado. Así no haya comentarios positivos, el solo cambio de la concepción implica un cambio cultural. Yo creo que debemos empezar a posicionar políticas de discriminación positiva, porque quien está más atrás necesita que se le empuje para llegar a condiciones de igualdad. No se puede tratar como iguales a quienes son desiguales. Entonces, el reconocimiento de una condición histórica por causa del racismo, del tráfico transatlántico de personas africanas, y de la esclavización de personas, implica la generación de políticas universales, esas políticas llegarán, al menos, a una pequeña parte de la población.
Mi inserción en la vida política, para poner un ejemplo concreto, empieza en septiembre de 2001, no casualmente 10 días después de haber participado en la Conferencia mundial sobre el racismo, la discriminación racial y la xenofobia. Estando en esa conferencia no sabía qué me esperaba de la vida. Muchas de las agendas políticas se construyen desde lo social y su principal bandera es la construcción de redes sociales, cuando me ofrecieron la candidatura a la diputación, pensé en cómo hacer para no perder el horizonte. Mi propuesta de campaña fue simple: crear un órgano consultivo de organizaciones sociales hacia mi diputación, hacia la bancada del partido y hacia el parlamento. Logré las dos primeras, pero no la última porque el poder formal no quiere tener una interlocución institucionalizada con las organizaciones sociales.
Creo que es necesario crear una interlocución de las redes sociales con el poder político formal, sea por demanda de cualquiera de los dos. En mi caso fue de ambas, venía de las organizaciones sociales pero sabía lo difícil que es llegar al poder político y si yo tenía un espacio, consideraba que era un espacio para las organizaciones sociales, para la gente de mi comunidad afrocostarricense, y le di estructura a ese espacio que, dichosamente hoy todavía existe y se llama Concejo Consultivo de la Sociedad Civil, y es un mecanismo validado incluso en los estatutos de mi partido, como un órgano de diálogo permanente.

Creo que esos movimientos sociales, cuando son desestructurados del poder político formal, logran menos incidencia y nutren poco lo que pasa en el poder político. Y entonces pasa lo que pasa en Colombia, por ejemplo. Quién financia a los partidos políticos, con quiénes se comprometen los políticos.

Hay que generar esas relaciones que nos permitan hacer la transformación en la calidad de la política y la calidad de la representación, porque sucede que los representantes rinden cuentas a quienes pusieron el dinero para llegar al congreso, o a la gente que los eligió.


Yo planteo el tema de las referencias y el tema de la representación como temas separados. Cuando usted en la foto ve más negros, pues lo ve, no hay de otra, y efectivamente eso significa que hay espacios también ocupados por los negros. Y eso, en el inconciente colectivo no es una pregunta sobre cuánto representan estas personas al pueblo afrocolombiano. Quiérase o no, y yo represento a un partido político absolutamente progresista que tiene claramente establecidos los roles del Estado como un Estado que tiene que brindar a la gente el pleno disfrute de los derechos humanos, no es un Estado árbitro. Y volviendo al tema, con solo que exista una ministra negra, la niña que ve el televisor, que no le pregunta a la mamá nada sobre ese personaje, se da cuenta que hay alguien como ella en un lugar importante.

Evidentemente se requiere mucho más, claro que si, eso lo comparto, pero creo que ver gente negra en todos los lugares políticos hace que haya un cambio en la cultura de la gente.

Además, en el segundo tema, es una vergüenza que tengamos representantes como los que tenemos de casi de todos los colores. Y lo que tenemos que hacer es trabajar para convencer a la gente de que no vote por esos personajes. Cómo podemos seguir quejándonos de ese tren de maleantes que tenemos en América Latina gobernando nuestros países, sin hacer nada. Hay necesidad de construir nuevas propuestas, con la gente, sobre el miedo que tienen y motivarlos a construir otra sociedad, otro mundo.

Creo que hay dos posibilidades de hacer una propuesta política: una desde la ideología, definiendo primero cuál es la ideología y otra desde la propuesta misma. La exclusión de las mayorías es inaceptable en la democracia, creo que el Estado tiene que ser garante de los derechos de la gente, creo que los monopolios no son ni buenos ni malos cuando están en manos del Estado, si juegan un rol fundamental en la distribución de la riqueza; creo que quienes tienen que financiar los gastos y el quehacer del estado son quienes más tienen, porque la lógica del Estado es la de distribuir la riqueza, los que más tienen más aportan y los que menos tienen más demandan. Después nos ponemos de acuerdo en qué ideología es esa. Si discutimos largamente no llegaremos a ninguna parte. Daniel Ortega se dice de izquierda y es el tipo más corrupto que conozco.
Creo que debemos comprometernos con proyectos políticos que reivindiquen a las personas como el centro de la senda política, y cuando estemos allí nos daremos cuenta que las transformaciones se pueden hacer más rápido de lo que creemos.